Fue en un parque. Aun lo recuerdo.
Como críos que éramos jugamos a perseguirnos con cualquier excusa.Y con voz insegura, soltábamos cada palabra mil y una veces pensada, procesada y reflexionada, para acabar hablando de cualquier hecho trivial irrelevante que tanto nos gustaba escuchar. Nos mostramos tan atentos, tan inspirados, tan ilusos.
No sabíamos de qué manera comenzar la conversación que nos había llevado hasta allí, no sabíamos que hacer, pero desde la primera mirada supimos la respuesta de una pregunta no formulada.
No supimos siquiera, cómo, de qué manera habíamos llegado a ese punto. Simple y llanamente nos encantaba.
Nervioso, él comenzó. A partir de ese momento supe que nada volvería a ser igual, que no habría más mundo que ese.
Pero con el tiempo se te olvidó, pequeña niña. Creciste y lo rompiste. Sí, te volviste una experta en perseguir ilusiones rotas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario