martes, 19 de noviembre de 2013

Estamos, en este instante,de tal manera que nos han llevado decisión e ignorancia a puntos sin retorno, y puede también que, sin salvación.
Porque es cierto, al menos en mí, que todos nuestros movimientos no son más que un baile, mucha improvisación y algo de aprendido. Tantos problemas nos invaden y, el que nos lleva a tales puntos son los que todos ante ellos caemos, a los que se repiten. Es que , ¿tenemos a caso que repetirlos incontables veces para poder así aprender de ellos? ¿Olvidamos algún detalle sucedido en su transcurso que, en ese instante es cuando volvemos a caer ante él? ¿Sabemos lo que hay que hacer pero, por equis razones no lo rectificamos para no volver a chocar? ¿Por qué? ¿Por qué? Digo yo, si ya conocemos las consecuencias, y esas sí que las nombramos y recordamos con demasiada frecuencia. Somos tan absurdos que buscamos incluso problemas donde no los hay, donde no debieran o nunca hubo. Rompemos cada halo de paz, cada suspiro de satisfacción, lo convertimos en fracaso. Quizá debemos buscarle una respuesta a todo, y cuando la tenemos, intentamos completarla, rebatirla, ahogarla. Nos engañamos. Decidimos y cuanto más aprendemos, más conocemos, menos hacemos, más ignoramos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

"Inspirame cuando la mente este sedienta"


Fue en un parque. Aun lo recuerdo.
Como críos que éramos jugamos a perseguirnos con cualquier excusa.Y con voz insegura, soltábamos cada palabra mil y una veces pensada, procesada y reflexionada, para acabar hablando de cualquier hecho trivial irrelevante que tanto nos gustaba escuchar. Nos mostramos tan atentos, tan inspirados, tan ilusos. 
No sabíamos de qué manera comenzar la conversación que nos había llevado hasta allí, no sabíamos que hacer, pero desde la primera mirada supimos la respuesta de una pregunta no formulada. 
No supimos siquiera, cómo, de qué manera habíamos llegado a ese punto. Simple y llanamente nos encantaba. 
Nervioso, él comenzó. A partir de ese momento supe que nada volvería a ser igual, que no habría más mundo que ese. 
Pero con el tiempo se te olvidó, pequeña niña. Creciste y lo rompiste. Sí, te volviste una experta en perseguir ilusiones rotas.